La migración no soluciona todos tus problemas, pero sí muchos de ellos - Enrique Vásquez

La migración no soluciona todos tus problemas, pero sí muchos de ellos

Si eres venezolano y te has propuesto emigrar por primera vez, quizás podrías estar pensando que el solo hecho de irte a otro país es la solución más inmediata a todos tus problemas. Sin embargo, la realidad no suele responder a ecuaciones tan sencillas.

La migración no soluciona todos tus problemas, pero sí soluciona muchos

Como alguien que ha emigrado dos veces y como consultor migratorio, graduado en derecho, que se dedica al área de Extranjería, y he conocido cientos de casos de migración, debo decirte, con toda franqueza, que no; la migración no es la solución a todos tus problemas, aunque sí puede ayudarte a eliminar muchos de ellos.

Evidentemente cada caso es diferente y, como imaginarás, hay problemas asociados a situaciones personales o familiares que no necesariamente mejorarán después de emigrar. De hecho, una de las pruebas más fuertes a las que se puede enfrentar, por ejemplo, una relación de pareja; es el tránsito hacia una nueva vida en otro país.

No obstante, el proceso migratorio sí es determinante para sacar de tu vida una buena parte de los llamados «problemas cotidianos», o al menos alivia la causa principal de estos, como por ejemplo el estrés o ansiedad asociados a la inseguridad o a la falta de servicios públicos, entre otras cosas.

Me gustaría referirme, específicamente, a quienes han emigrado de Venezuela y han tenido la oportunidad de hacerlo a países desarrollados. Es decir, que no se han ido a otros países de Hispanoamérica. Digo lo anterior porque todos sabemos que los diferentes países de América Latina se parecen mucho en el aspecto de carencia de servicios, funcionarios corruptos, policías con poca moral y otras situaciones parecidas.

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En este caso, al emigrar a un país europeo, los problemas que definitivamente sí vas a solucionar al emigrar son, entre otros: Las idas de luz, la falta de agua, la deficiencia del sistema de salud, el miedo a los policías, el terror a circular por carreteras y autopistas sabiendo que, o te roban delincuentes, o te roban los policías; la angustia que produce tener que realizar cualquier trámite ante la Administración pública porque no hay ningún funcionario honesto, todos son corruptos y si no les “mojas la mano” no sale adelante ningún trámite, y cuando ocurre el milagro de que se completa el procedimiento, resulta que viene con errores, como ha ocurrido recientemente con los pasaportes venezolanos que todos tienen como lugar de nacimiento “Distrito Capital”.

También es verdad que parte de esos miedos no se solucionan para aquellos que se fueron a los Estados Unidos, porque con todo y todo, en mi opinión personal, ese sigue siendo un país con mucha inseguridad, mucha violencia y en el que los policías inspiran más miedo que otra cosa.

La verdad sea dicha, al emigrar, quizás aparezcan problemas nuevos como el de la integración, la búsqueda de vivienda, trabajo o los papeles pero, seguramente, muchos de los que te atormentaban en tu país, ya quedaron atrás. Disfruta eso y sigue adelante, porque sí se puede y sí vale la pena.