¿Amar el país al que emigraste? Por supuesto que vale la pena

El que emigra y se siente a gusto, termina amando ese país que le abrió las puertas y le dio la posibilidad de echar raíces y salir adelante junto a sus seres queridos.

madrid-edificio-metropolis

La muestra perfecta de eso son todos aquellos que llegaron a Venezuela de otros países e incluso de otros continentes y que ahora aman nuestro país con todo su corazón y su alma.

Ahora, que nos ha tocado a los venezolanos emigrar, irnos a otras tierras a forjarnos un futuro, muchos de nosotros no hemos podido evitar enamorarnos de ese país que nos está dando las oportunidades que el nuestro nos negó, y no es malo sentirse así, de hecho, es lo más normal y lo que debe ser, porque ¿cómo vivir en una tierra que no amas? ¿cómo estar en un sitio que no te gusta?

Y el que te enamores de tu nuevo hogar no significa que dejes de amar tu tierra, porque el corazón de los seres humanos es tan grande que es capaz de sentir amor por muchas cosas al mismo tiempo, amamos a nuestros padres, nuestra pareja, nuestros hijos ¿por qué no amar a dos países, el que nos vio nacer y el que nos está permitiendo vivir?

Por eso, abre tu corazón, déjalo enamorarse, déjalo sentirse feliz en la tierra que vives ahora, y si no lo logras, abre tus alas y busca otro nido, porque sí es posible conseguir un lugar en el que ser feliz. Porque, ser feliz estando en un sitio que amas, vale la pena y enamorarte del país al que emigraste, también vale la pena.

Suscríbete a nuestro canal de Telegram "Inmigrantes en Madrid" para que estés al día con toda la información sobre Madrid y España, ofertas de empleo y más

Enrique Vásquez