¿Cuántos están «volviendo a reconstruir la patria» y cuántos en realidad están huyendo del ICE y regresándose antes de que los agarren, encarcelen y pasen meses detenidos hasta ser deportados?

No lo sé, pero basándome en mi experiencia, puedo decir que más del 90% de los venezolanos en EEUU están en este momento aterrorizados por la situación migratoria.
Seamos honestos con lo que muestran los datos. Cientos de miles de venezolanos perdieron su protección frente a deportaciones cuando terminó el TPS. La medida afectó a unos 250.000 venezolanos beneficiados en 2021 y a unos 350.000 que accedieron al programa en 2023. Hoy hay cerca de 600.000 venezolanos en Estados Unidos en riesgo de deportación inmediata. Eso no es un cambio de opinión ni un llamado del corazón, es miedo absoluto y total.
Los números del retorno forzado son brutales. Solo entre enero y junio de 2026, Estados Unidos realizó 138 vuelos de deportación hacia Venezuela, en los que fueron expulsados al menos 25.183 migrantes venezolanos. Y detrás de cada cifra hay historias que ponen los pelos de punta, como la de un padre y su hijo detenidos por ICE en el aeropuerto de Miami que llevaban nueve años esperando el asilo. Nueve años construyendo una vida, para que un día cualquiera todo se derrumbe de golpe.
Ese es el contexto real en el que muchos venezolanos en Estados Unidos viven hoy. Personas que llevan ocho o diez años allá, que formaron familias, compraron casas, montaron negocios, y que ahora dependen de un asilo pendiente, que llevan más de 10 años esperando una cita para un asilo que seguramente será denegado, un TPS que ya no existe o un parole en el aire. Viven bajo una presión psicológica enorme, con la angustia permanente de que una cita, una redada o una decisión administrativa les vuele la vida entera de un momento a otro. Es un estrés que desgasta, que enferma, que no deja dormir.
Y aquí es donde entra la parte incómoda que casi nadie dice en voz alta. Muchos de los que están regresando, especialmente artistas y profesionales con cierta visibilidad, no cuentan esta versión. Cuentan otra mucho más bonita: que sintieron el llamado de la patria, que Venezuela está cambiando, que vuelven a reconstruir, que apuestan por su país. Y es entendible, porque es una historia que da dignidad. Es mucho más fácil pararse frente a una cámara y decir «volví a construir mi tierra» que admitir «me tuve que ir porque tenía terror de salir a la calle y terminar preso y deportado».
Pero no nos engañemos. No podemos saber con certeza qué hay en el corazón de cada quien, y sería injusto meterlos a todos en el mismo saco. Sin embargo, cuando el retorno coincide exactamente con el endurecimiento migratorio más brutal de la historia reciente, con el fin del TPS y con 25.000 deportados en seis meses, cuesta creer que sea pura casualidad espiritual. Lo más probable es que muchos estén huyendo, igual que huyeron de Venezuela en su momento, solo que ahora huyen de las políticas migratorias de Estados Unidos. Y el miedo tiene una forma curiosa de reescribir la realidad: cuando el presente te genera suficiente angustia, hasta el país del que escapaste empieza a parecerte un refugio.
Lo digo sin juzgar a quien vuelve, porque cada quien sobrevive como puede. Pero sí con una petición de honestidad colectiva. Vender el regreso forzado como una gesta patriótica no solo es faltar a la verdad, sino que además le hace un flaco favor a los que están en otros países como Chile, Argentina o España, sin esa presión migratoria y que se comen el cuento de que hay que volver a reconstruir cuando no es verdad, porque simplemente van a tomar decisiones trascendentales basadas en un relato hermoso pero fantasioso e irreal, porque la verdad, es que en máximo un par de años, una buena parte de esos que hoy vuelven a «reconstruir» terminarán yéndose a otro sitio porque aunque incluso regresaron con la mejor actitud, se van a estrellar de frente con la realidad de nuestro amado país. Lamentablemente.
Recuerda, mi nombre es Enrique Vásquez y soy abogado de extranjería estudiado y colegiado en España, para información migratoria escríbenos a www.yoemigro.com/contactanos.
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