Cómo imagino mi vida en caso de devolverme a Venezuela

Cómo imagino mi vida en caso de devolverme a Venezuela

En una ola de reflexión tras cumplir cinco años viviendo en España sin pisar el país en que nací, me he puesto a pensar qué pasaría y cómo sería mi vida en este momento si, por la razón que sea, decidiere o tuviese que devolverme a Venezuela.

Voy a escribir este artículo de forma muy genérica, haciendo un fortísimo ejercicio de imaginación, porque estoy seguro de que por más que lea y me cuenten cómo están las cosas allá, no hay manera de que me acerque a la realidad, porque, seamos sinceros, Venezuela es un país tan peculiar que aquellos que dicen que es un desastre total, tienen razón, pero también están en lo cierto los que aseguran que es un paraíso en la tierra.

Dicho lo anterior, ha llegado el momento de imaginar, de suponer y de sospechar…

Cómo sería mi vida en caso de devolverme a Venezuela

Creo que, en Venezuela, como siempre ha sido, todo depende de tu capacidad económica y del sitio en el que vivas, por lo tanto, la haré pensando que me devuelvo sin nada, o sea, con las tablas en la cabeza y me tocase llegar al apartamento que tengo en propiedad allá.

Este articulo puede parecerse mucho a uno que hice hace unas semanas titulado “¿Estaría mejor en Venezuela que en España?”, pero tiene la gran diferencia de que aquel está enfocado a cómo sería mi vida si nunca hubiese emigrado, mientras que este es lo que significaría un regreso tras cinco años viviendo en un país y una ciudad que amo profundamente.

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La tristeza por irme de Madrid

La tristeza por irme de Madrid

Lo primero sería ese enorme despecho, guayabo o morriña que sentiría por haberme ido de una ciudad tan increíble como Madrid, entraría en una suerte de duelo, ese que sienten muchas personas cuando les toca emigrar de su país, creo que yo lo sentiría por tener que irme de Madrid y de España.

Así que, sí, estaría muy triste por tener que abandonar España, creo que sería muy duro para mí.

Sobre este tema hablo con María José en nuestro stream de YouTube de este 22 de julio de 2021 en el canal «EnriqueEnVivo«, entra y suscríbete.

Aprender a sobrevivir con los servicios públicos deficientes

Aprender a sobrevivir con los servicios públicos deficientes

Para ninguna persona que me lea es una sorpresa saber que yo valoro demasiado el tener unos servicios públicos eficientes, funcionales y con los que se puede contar.

Y después de vivir cinco años con sólo tres idas de luz en ese lapso, sin que nunca se haya ido el agua y con un internet prácticamente perfecto, sería muy doloroso tener que volver nuevamente a ese caos de servicios públicos.

Eso sin contar con las calles en perfecto estado, un transporte público que hace que no quieras tener carro, policías respetuosos, honestos y eficientes, funcionarios públicos que no te piden dinero por cualquier trámite, entre muchas otras cosas.

Tener que mirar por encima del hombro por miedo a que me maten

Tener que mirar por encima del hombro por miedo a que me maten

Esa es otra de las cosas que me tocaría volver a aprender, el tener miedo todo el tiempo a todo, miedo a salir, miedo a llegar a casa, miedo a estar de noche en la calle, miedo a cualquier persona que se te acerque, miedo a ir en bus, miedo a un semáforo en rojo, miedo a los policías, miedo a los militares, miedo a todo ser humano que esté o pueda estar cerca de ti pensando que cualquiera de ellos, en cualquier momento, puede sacar una pistola y darte un tiro para robarte lo que tengas, o hacerlo porque no tienes nada.

Porque en caso de devolverme a Venezuela, pues, automáticamente mi vida, como la de todos los que viven en ese hermoso país, está siempre en riesgo de ser terminada violentamente a manos de cualquiera.

Comprar todo compulsivamente porque mañana estará más caro

Comprar todo compulsivamente porque mañana estará más caro

No importa si el precio es en bolívares, en dólares, en bitcoin o en libras esterlinas, en Venezuela todo sube de precio todos los días, así que tendré el decir “cómpralo después, total, eso no va a subir de precio”, será cosa del pasado, me tocará ser un loco desesperado por comprar las cosas ¡YA! porque si no, mañana estará más caro, todo gracias a la inflación desbordada que hay en Venezuela desde 1983.

Alabar al dólar como si fuera una deidad con superpoderes

Alabar al dólar como si fuera una deidad con superpoderes

Sin lugar a duda, en caso de devolverme a Venezuela, me tocaría convertir nuevamente al dólar y también al bitcoin en una suerte de Dios al que hay que alabar y rendir pleitesía como si se tratara de algo especial; cuando ya aquí me he acostumbrado a ver el dinero como algo normal, que los euros no son nada especiales y que, en el día a día de cualquier persona en Europa el dólar es tan irrelevante como los bolívares o los pesos cubanos.

Volverme obsesivo con ser millonario

Volverme obsesivo con ser millonario

Obviamente, tocará nuevamente, asumir la desesperación por el dinero como si fuera una cosa del otro mundo, hacer un negocio sobre otro, sobre otro, legal, ilegal, medio legal, como sea, para ganar dinero, más dinero, más dinero, porque por alguna razón, allá lo único importante es el dinero, si no tienes dinero no eres nadie, no vales nada, no sirves para nada; por eso, hay que obsesionarse con el dinero.

De hecho, como pueden ver, los últimos tres puntos que he mencionado tienen que ver con dinero, porque sí, allá, toca estar obsesionado con eso, nos guste o no.

Envejecer rápidamente y sentirme infeliz y miserable

Envejecer rápidamente y sentirme infeliz y miserable

Las cosas mencionadas anteriormente que imagino me pasarían de devolverme a Venezuela, son sólo algunas de las que me pasan por la mente, pero creo, que, en resumen, me pasaría como a la mayoría de las personas que conozco que siguen allá, se han envejecido prematuramente, supongo que por el estrés y las preocupaciones que significa el día a día de ese país, realmente no debe ser nada fácil para ninguno de ellos.

Así que al final, si me devuelvo a Venezuela, lo más probable es que me sienta muy infeliz y miserable y pase una de dos cosas: o emigro nuevamente o caeré sumido en una profunda depresión. Sinceramente, espero que no tener que devolverme a Venezuela en la situación que está el país actualmente. Si mejora, si cambia, sería pensable, pero a la Venezuela de los últimos 40 años, no creo que lo haría.

Mira a continuación el Stream de este artículo transmitido en directo el 22 de julio de 2021: