Cambia tus paradigmas y abre tu mente al emigrar

Cuando estás en tu país de origen tienes lo que se llaman “paradigmas”, o sea, tu forma particular de ver el mundo que te rodea y que en muchos casos va en consecuencia con tus paisanos, y eso es porque ese lugar es “tuyo”, y porque las cosas son como son y como siempre han sido, por ejemplo, en el caso de nuestro país, hay una bandera, unas fechas patrias y unos códigos de comportamiento, como palabras o nombres de las cosas, que siempre han estado ahí, inamovibles y son como una verdad absoluta, que damos por cierta y que no tiene por qué ser cuestionada por nadie.

Paradigmas de la migración

Por ejemplo, cuando un venezolano escucha “17 de diciembre”, automáticamente piensa en el día que murió Simón Bolívar, o si escucha “23 de enero”, sabe que ese es el día que cayó la dictadura de Pérez Jiménez, sabe a qué fruta se refiere alguien cuando dice que quiere un cambur o que cuando va a la ferretería a comprar un “ramplug” o “ramplús” el vendedor le entienda y le dé el producto que fue a comprar, también se sabe de memoria las leyes laborales y por supuesto, tiene claro que las cosas suben de precio todos los días y que el dólar es casi un Dios. Sin embargo, cuando emigra y llega a otro país, la mayoría de esos paradigmas se caen por completo, porque todo es diferente.

Al emigrar debes abrir la mente, cambiar los paradigmas y comprender que eso que creías que era algo absoluto e igual en todos lados, resulta que no era así, de hecho, en muchas ocasiones ni siquiera era algo de tu país, sino de la región en la que vivías. Por ejemplo, en el caso de los venezolanos, si eres de Caracas o del Zulia y yo te digo que hay que comprarle unos guachicones a los niños, lo más seguro es que no tengas idea de a qué me refiero. Y no, esa palabra no es española, sino de Maturín.

Así que, lo primero es abrir la mente a las nuevas palabras, y a las nuevas formas de decir las cosas. Yo digo que es aprender el nuevo idioma, porque, aunque en ese sitio también hablen español, te encontrarás con que muchas cosas se llaman distinto y para poder entenderles y hacerte entender, tendrás que usar sus palabras (maracuyá en vez de parchita, sandía en vez de patilla, etc.).

Hay también cosas que quienes aún no han emigrado no entenderán y te criticarán mucho, pero no dejes de hacerlas si te sientes bien, como, por ejemplo, amar el sitio en el que estás ahora, es lo más natural y sano del mundo y eso no hará que dejes de amar tu país, porque se puede amar a ambos (y los inmigrantes en nuestro país lo demostraron, que podían amar a Venezuela sin dejar de amar el sitio del que salieron).

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Así que, cambia los paradigmas, abre tu mente y sé feliz al emigrar.