Hay una escena que se repite más de lo que parece en las casas venezolanas en España: el niño lleva tres días con fiebre, la madre tiene tarjeta sanitaria pública, además paga un seguro privado, tiene un hospital de primer nivel a 10 minutos de casa. Pero antes de ir a ninguno de los dos, abre WhatsApp y le manda un audio al pediatra de Venezuela, ese que ha visto a sus hijos desde antes de emigrar, y le transfiere cincuenta dólares por una consulta por videollamada.

Y lo entiendo. De verdad lo entiendo. La confianza es una de las cosas más difíciles de reconstruir cuando emigras. Ese médico te vio embarazada, te acompañó en el parto, te calmó a las tres de la mañana cuando no sabías qué hacer. Esa relación tiene un valor emocional enorme y es completamente humano querer conservarla. Nadie debería juzgar el afecto.
Pero hay que decir algo con cariño y con claridad: ese pediatra, por excelente que sea, no puede ver a tu hijo. No puede auscultarlo, no puede palparle el abdomen, no puede mirarle la garganta ni los oídos. Y más allá de eso, no conoce el contexto donde tu hijo está viviendo. No sabe qué virus está circulando en los colegios de Madrid este invierno, no maneja los protocolos de aquí, no conoce la estacionalidad de las enfermedades en Europa, no está familiarizado con la bronquiolitis en pleno pico ni con las alergias del polen en primavera, que aquí son un mundo entero y en Venezuela prácticamente no existen.
El ejemplo perfecto es el famoso boca-mano-pie. Cualquier padre en España lo conoce, lo ha vivido o lo ha visto pasar por la guardería de su hijo como una ola. Sabe cómo se manifiesta, cuánto dura, qué hacer y qué no hacer. Yo, sinceramente, en toda mi vida en Venezuela jamás lo escuché mencionar ni una sola vez. Ni una. Y aquí es prácticamente un rito de paso de la primera infancia. Ahora imagina describirle eso por WhatsApp a un pediatra que no lo ve con frecuencia, que quizás nunca lo ha tratado, que no puede mirar las lesiones y que no tiene el ojo entrenado para reconocerlo de inmediato. La medicina no es solo conocimiento técnico. Es también contexto epidemiológico, y ese contexto cambia por completo cuando cruzas un océano.
Está también el tema de la continuidad. Un pediatra de zona en España abre una historia clínica que sigue a tu hijo durante años, que registra su crecimiento, sus vacunas, sus antecedentes. Si algo se complica, hay un sistema detrás con derivaciones, pruebas y especialistas. Una consulta por WhatsApp no deja registro, no permite derivar, no permite hacer una analítica ni una radiografía, ese pediatra venezolano, que está inmerso en un contexto médico y tecnológico atrasado décadas a cómo son las tendencias en Europa y que además, no tiene como emitir una receta médica para que puedas comprar cualquier medicamente. Es un consejo a ciegas y a distancia, muy alejado de la realidad de tus hijos, por muy bienintencionado que sea.
Y hay algo más de fondo, que va más allá de la salud. Estas decisiones son también un síntoma. Son la señal de que muchos siguen con un pie en Venezuela y otro aquí, sin terminar de aterrizar en el país donde están criando a sus hijos. Porque si no confías en el médico de aquí, probablemente tampoco confíes del todo en el colegio, en el sistema, en la forma de hacer las cosas. Ese no terminar de soltar, esa resistencia sutil a integrarse del todo, tus hijos la ven, la absorben y la heredan y nunca terminan de integrarse y verán este país, su país como un país extraño, externo, que nunca lo amarán como deberían hacerlo.
Nadie te pide que olvides a tu pediatra de siempre ni que rompas ese vínculo. Pero sí vale la pena preguntarse si tiene sentido pagar cincuenta dólares por una consulta a ciegas mientras tienes, a diez minutos de casa y ya pagado, a un profesional que puede ver a tu hijo, tocarlo y conocer exactamente lo que está circulando en su clase esta semana.
Confiar en el país donde vives también es una forma de echar raíces. Y tus hijos, que van a crecer aquí, merecen que confíes.
Recuerda, mi nombre es Enrique Vásquez y soy abogado de extranjería estudiado y colegiado en España, para información migratoria escríbenos a www.yoemigro.com/contactanos.
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